Poe, el físico teórico

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Escribe Ybrahim Luna

El 7 de octubre de 1849 murió Edgar Allan Poe, uno de los escritores más grandes de Estados Unidos. Su deceso emuló la atmósfera supersticiosa y asfixiante de algunos de sus mejores cuentos: fue la madrugada de un domingo 7, en un hospital de Baltimore, atormentado por delirios alcohólicos, pesadillas, y luego de –según un doctor testigo–pedirle a Dios que se apiadase de su pobre alma. Poe dejó una huella imborrable en la literatura universal. Nadie como él supo deshacerse de su entorno (expectante de las revoluciones industriales) para sumergirse en mundos fantasmales, románticos y filosóficos. Sin embargo, en los últimos años una de sus obras ha sido rescatada y celebrada nada menos que como precursora de la física teórica.

Se trata de ‘Eureka’, un extenso y extraño (por momentos incomprensible) poema en prosa –puede decirse ensayo sobre metafísica– publicado un año antes de su muerte y dedicado al geógrafo Alexander von Humboldt. En el prólogo a la versión en español, Julio Cortázar escribe sobre este ‘poema cosmológico’: “Eureka fue escrito en 1847, pero es imposible saber cuánto tiempo lo pensó Poe. […] Su actitud al terminar la obra es la de un desequilibrado, como lo prueba su convicción de haber escrito un libro revolucionario”.

Poe, emocionado hasta el delirio, le propuso al editor neoyorkino Putnam detener cualquier proyecto para embarcarse en la publicación de cincuenta mil ejemplares de su trascendente obra. Solo se publicaron quinientos.

Cortázar plantea que los intelectuales que pudieron valorar a ‘Eureka’ no lo hicieron porque andaban envanecidos en sus círculos de halago permanente. Sin embargo, Cortázar se equivocaría al afirmar que la importancia del poema era meramente “estética y espiritual”.

Michio Kaku

El conocido físico Michio Kaku escribió en su libro “Parallel Worlds”, de 2004: “La primera persona que propuso esta idea de un ‘superátomo’ al principio del tiempo fue Edgar Allan Poe, quien afirmó que la materia atrae otras formas de materia y, por tanto, al principio del tiempo debió de haber una concentración cósmica de átomos”.

En 2022, la BBC Mundo publicó un artículo sobre ‘Eureka’ catalogándolo como predecesor de complejas teorías astrofísicas, como la del Big Bang. En épocas en que el universo era considerado “estático, infinito y mecánico”, Poe argumentó que el universo era “dinámico y en constante evolución”.

Varios físicos y astrónomos han considerado las hipótesis de Poe adelantadas a su época. Poe plantea ideas como la de la “unidad original de la primera cosa” como principio de todo y causa de una “inevitable aniquilación”, anticipándose a la teoría del Big Bang, confirmada 100 años después; y a la del Big Crunch, al sostener que el universo colapsaría por la gravedad en una partícula primordial. Poe escribió en una carta de febrero de 1848: “Todo retornará a la Nada, al retornar a la unidad… Lo que he propuesto revolucionará a su tiempo el mundo de la ciencia física y metafísica. Lo digo con calma, pero lo digo”.

El poeta y cuentista también respondió a la paradoja de Olbers, la de por qué el Espacio era oscuro, calculando que la luz de los confines del universo debería estar a tan inmensas distancias que aún no llegaba hasta nosotros. Poe esbozó igualmente que la materia y la energía se podían intercambiar y que el Espacio y la duración son uno, un guiño a la futura noción espacio-tiempo relativista; y que el universo conocido podría ser uno de tantos que habitan en un plano infinito: “Permítaseme declarar tan sólo que como individuo me siento impelido a imaginar –no me atrevo a decir más– que existe una ilimitada sucesión de universos más o menos similares al que conocemos”. En la actualidad se habla de multiversos. Incluso se dice que Poe consideró la posibilidad de la existencia de los agujeros negros: “¿Por qué, entonces –se preguntó naturalmente– no vemos ese vasto sol central (del universo) de masa por lo menos igual a 100 millones de soles como el nuestro? […]. La respuesta estaba lista: Debe ser no luminoso […]. Es cierto que tenemos razones por lo menos para suponerlo”.

Por supuesto, ‘Eureka’ también presenta divagaciones y errores científicos, como en lo que respecta a la formación de planetas y satélites y la naturaleza de las órbitas. Y es que Poe no era un científico, pero confiaba en la intuición y en la interpretación como herramientas suficientes para dar con las verdades absolutas. Además, siempre menciona a “la Voluntad de Dios” como el motor de las acciones físicas y eléctricas del cosmos.

En 1948, el año de su publicación, ‘Eureka’ pasó desapercibido para el público y no fue entendido por la crítica. Hoy es un aperitivo literario para físicos y astrónomos, y sobre todo para estudiantes universitarios que cuelgan el póster del escritor junto al de físicos como Albert Einstein.

Muchos desconocen que Poe fue uno de los precursores de la ficción sobre los viajes fuera de la Tierra. En 1835 publicó el cuento satírico “La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall”, cuya trama versa sobre un desesperado viaje a la Luna en un globo aerostático. El cuento antecede en 30 años a la novela “De la Tierra a la Luna” de Julio Verne. El carácter sesudo de Poe se puede encontrar de igual modo en ensayos como “Filosofía de la composición” (1846), donde el autor desgrana fríamente su método creativo (casi matemático) para escribir su famoso poema “El cuervo”.

Edgar Poe (sin el apellido Allan) nació en enero de 1809, en Boston. Sus progenitores fueron actores ambulantes muy pobres. Según la biografía de Peter Ackroyd, su padre abandonó el hogar cuando el pequeño tenía apenas dos años y su madre murió de tuberculosis poco después. Edgar Poe fue adoptado por el comerciante John Allan, lo que le permitió gozar de un apellido respetable y una educación privilegiada hasta la juventud. Pero su gusto por las apuestas y su inclinación por la bebida le granjearon disgustos familiares que lo dejaron sin protección económica.

En la década de 1830 se dio su período más fecundo: fue periodista, crítico, editor y publicó relatos como “Manuscrito hallado en una botella”, “La caída de la casa Usher”, “El escarabajo de oro”, etc. Fue celebrado, pero su fama nunca se tradujo en fortuna.

Sobre la muerte de Poe se ha especulado mucho. Lo cierto es que en octubre de 1849 fue encontrado alcoholizado en una sede electoral de Baltimore, que no era otra cosa que una taberna. Un amigo encontró a Poe fuera de sí y vestido de una manera extravagante. La hipótesis más sólida es que fue utilizado como “lacayo”: un ciudadano disfrazado de formas distintas para votar varias veces por un mismo candidato a cambio de comida y alcohol. El escritor fue trasladado a un hospital. El sábado 6 de octubre por la noche entró en delirios y gritó hasta la madrugada del domingo 7 cuando murió. Poe tenía 40 años. El 8 de octubre fue el funeral de una de las plumas más brillantes y –ahora sabemos– precursor de la astronomía moderna. Asistieron solo cuatro personas y no duró más de cinco minutos”.

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Ybrahim Luna (Cajamarca, 1979) ha publicado los poemarios Criador de pilotos (2009) y Todos los santos (2021), el libro de cuentos De corresponsal a cómplice (2010) y el de relatos breves Vértebras (2024). Fue finalista de la bienal de cuento Premio Copé 2022. Ha colaborado con medios periodísticos como Sección Cultural de La República, Revista Ideele y Hildebrandt en sus trece.