Poemas de Juan Goznalo Rose

admin
Por
5 minutos de lectura

LAS CARTAS SECUESTRADAS

Tengo en el alma una baranda en sombras.

A ella diariamente me asomo, matutino,

a preguntar si no ha llegado carta;

y cuántas veces

la tristeza celebra con mi rostro

sus óperas de nada.

Una carta.

Que me escriba una carta quien me hizo

los ojos negros y la letra gótica,

que me escriba una carta aquella amiga

analfabeta de pasión cristiana;

duraznos de mi tierra: que me escriban,

vientos los de mi rambla: que me escriban,

y redacte una carta pequeñita

mi hermana abecedaria y pensativa.

Muertos los de mi infancia

que se fueron

dormidos entre el humo de las flores,

novias que se marcharon

bajo un farol diciendo eternidades,

amigos hasta el vino torturado:

¿no hay una carta para Juan Gonzalo?

Si no fuera poeta, expresidiario,

extranjero hasta el colmo de la gracia,

descubridor de calles en la noche,

coleccionista de apellidos pálidos:

quisiera ser cartero de los tristes

para que ellos bendigan mis zapatos.

El día que me muera —¿en una piedra?—,

el día que navegue —¿en una cama?—,

desgarren mi camisa y en el pecho

¡manos sobrevivientes que me amaron!

entierren una carta

                                (de Cantos desde lejos)

MARISEL

Yo recuerdo que tú eras

como la primavera trizada de las rosas,

o como las palabras que los niños musitan

sonriendo en sus sueños. 

Yo recuerdo que tú eras

como el agua que beben silenciosos los ciegos,

o como la saliva de las aves 

cuando el amor las tumba de gozo en los aleros.

En la última arena de la tarde tendías 

agobiado de gracia tu cuerpo de gacela

y la noche arribaba a tu pecho desnudo

como aborda la luna los navíos de vela. 

Y ahora, Marisel, la vida pasa

sin que ningún instante nos traiga la alegría… 

Ha debido morirse con nosotros el tiempo,

o has debido quererme como yo te quería.

                                (de Simple canción)

EXACTA DIMENSIÓN

Me gustas porque tienes el color de los patios

de las casas tranquilas…

y más precisamente: 

me gustas porque tienes el color de los patios

de las casas tranquilas

cuando llega el verano…

y más precisamente:

me gustas porque tienes el color de los patios

de las casas tranquilas en las tardes de enero 

cuando llega el verano…

y más precisamente:

me gustas porque te amo.

                            (de Simple canción)

LOS MALOS POEMAS

No los destruyas.

No los eches

al pozo de los cielos.

Tal vez ellos retornen

después que la belleza

se haya ido.

Cuando la soledad

camine libremente

de la cama hasta el patio

y mi casa parezca

—al ojo del infante—

algún enorme erizo.

Entonces, 

quizás entre sus líneas

descubras un instante

inadvertido;

la palabra extraviada

en domingos zoológicos;

algo más verdadero que lo hermoso.

Nadie sabe.

Consérvalos. 

Cambia tu piel. También

la piel del mundo.

Pero el poema queda

guardando su misterio.

Tal vez no hay en tu cuerpo

—todavía—

esa única lámpara

con la que puedes verlo.

                            (De Cuarenta en Obra poética)


Juan Gonzalo Rose (Tacna, 1927 – 1983) fue un destacado poeta, dramaturgo, compositor y periodista peruano, considerado unánimemente como una de las voces más altas y conmovedoras de la Generación del 50 de la literatura peruana. Aunque nació en Barrios Altos, Lima, creció en Tacna y siempre se identificó profundamente como tacneño, ganándose el apelativo de «el poeta de la ternura» gracias a la sensibilidad, sencillez y profunda melancolía que imprimió en su obra.

Compartir este artículo