LAS CARTAS SECUESTRADAS
Tengo en el alma una baranda en sombras.
A ella diariamente me asomo, matutino,
a preguntar si no ha llegado carta;
y cuántas veces
la tristeza celebra con mi rostro
sus óperas de nada.
Una carta.
Que me escriba una carta quien me hizo
los ojos negros y la letra gótica,
que me escriba una carta aquella amiga
analfabeta de pasión cristiana;
duraznos de mi tierra: que me escriban,
vientos los de mi rambla: que me escriban,
y redacte una carta pequeñita
mi hermana abecedaria y pensativa.
Muertos los de mi infancia
que se fueron
dormidos entre el humo de las flores,
novias que se marcharon
bajo un farol diciendo eternidades,
amigos hasta el vino torturado:
¿no hay una carta para Juan Gonzalo?
Si no fuera poeta, expresidiario,
extranjero hasta el colmo de la gracia,
descubridor de calles en la noche,
coleccionista de apellidos pálidos:
quisiera ser cartero de los tristes
para que ellos bendigan mis zapatos.
El día que me muera —¿en una piedra?—,
el día que navegue —¿en una cama?—,
desgarren mi camisa y en el pecho
¡manos sobrevivientes que me amaron!
entierren una carta
(de Cantos desde lejos)
MARISEL
Yo recuerdo que tú eras
como la primavera trizada de las rosas,
o como las palabras que los niños musitan
sonriendo en sus sueños.
Yo recuerdo que tú eras
como el agua que beben silenciosos los ciegos,
o como la saliva de las aves
cuando el amor las tumba de gozo en los aleros.
En la última arena de la tarde tendías
agobiado de gracia tu cuerpo de gacela
y la noche arribaba a tu pecho desnudo
como aborda la luna los navíos de vela.
Y ahora, Marisel, la vida pasa
sin que ningún instante nos traiga la alegría…
Ha debido morirse con nosotros el tiempo,
o has debido quererme como yo te quería.
(de Simple canción)
EXACTA DIMENSIÓN
Me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas…
y más precisamente:
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas
cuando llega el verano…
y más precisamente:
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas en las tardes de enero
cuando llega el verano…
y más precisamente:
me gustas porque te amo.
(de Simple canción)
LOS MALOS POEMAS
No los destruyas.
No los eches
al pozo de los cielos.
Tal vez ellos retornen
después que la belleza
se haya ido.
Cuando la soledad
camine libremente
de la cama hasta el patio
y mi casa parezca
—al ojo del infante—
algún enorme erizo.
Entonces,
quizás entre sus líneas
descubras un instante
inadvertido;
la palabra extraviada
en domingos zoológicos;
algo más verdadero que lo hermoso.
Nadie sabe.
Consérvalos.
Cambia tu piel. También
la piel del mundo.
Pero el poema queda
guardando su misterio.
Tal vez no hay en tu cuerpo
—todavía—
esa única lámpara
con la que puedes verlo.
(De Cuarenta en Obra poética)
Juan Gonzalo Rose (Tacna, 1927 – 1983) fue un destacado poeta, dramaturgo, compositor y periodista peruano, considerado unánimemente como una de las voces más altas y conmovedoras de la Generación del 50 de la literatura peruana. Aunque nació en Barrios Altos, Lima, creció en Tacna y siempre se identificó profundamente como tacneño, ganándose el apelativo de «el poeta de la ternura» gracias a la sensibilidad, sencillez y profunda melancolía que imprimió en su obra.