Por Salvador Luis Raggio Miranda
A lo largo de los años, el estudio de la ciencia ficción peruana ha sido relegado por gran parte de la crítica nacional, principalmente por ser considerada una literatura intrascendente y de formas extranjerizantes. Afirmaciones discriminatorias, por supuesto, teniendo en cuenta que (1) los discursos de la ciencia ficción son igual de válidos que los del naturalismo o el indigenismo, y (2) que prácticamente la totalidad de los modelos literarios que se utilizan en Hispanoamérica (a excepción de algunas formas poéticas de lenguas originarias como el náhuatl o el quechua) fueron traídos de Europa, principalmente entre los siglos XVI y XIX. ¿De qué autenticidad estamos hablando, entonces, cuando el prejuicio alcanza a un texto de ciencia ficción y no a uno de corte realista, inspirado en Flaubert?
Es triste constatar la dejadez de la crítica peruana a lo largo de más de un siglo, una negligencia que no solo comprende el ámbito de este país, sino también la región panhispánica en su conjunto. Lo cierto es que las investigaciones académicas en torno a la ciencia ficción en idioma castellano tardaron un poco en llegar, y no ha sido en verdad hasta el presente siglo que la representación de la tecnocultura y los esquemas de pensamiento del relato especulativo (viajes en el tiempo, travesías, contactos interespecie, mundos utópicos o distópicos, etc.) empezaron a estudiarse con marcos teóricos más sólidos y claridades conceptuales. Podemos nombrar, para el caso del Perú, los esfuerzos en las últimas dos décadas de críticos como José Güich Rodríguez, Rocío Quispe Agnoli, Giancarlo Stagnaro o el propio Elton Honores.
Estos recientes estudios tienden a poner en valor tanto los imaginarios futuristas como el trabajo de autores olvidados o postergados, escritores que en muchos casos no lograron tener carreras más destacadas por hallarse en las antípodas de las estéticas defendidas por la crítica cultural de su momento. Que quede claro que esta actitud suele responder a la ignorancia y el prejuicio, cuando no a las decisiones comerciales de casas editoras que históricamente han reducido la literatura panhispánica a la representación mimética propia de los realismos sociales. En un ecosistema literario en el que podrían convivir diversos discursos y formas de narrar se ha preferido, lamentablemente, marginar y empequeñecer los géneros de la literatura de lo insólito, entre ellos el de la ciencia ficción.
Con la publicación de Nación fantasma. Ciencia ficción en la novela peruana (1917-1984), el investigador y narrador Elton Honores vuelve a uno de los temas que más lo apasionan. Este título se suma a sus trabajos en torno a otras categorías de lo insólito, como son el relato de miedo y el relato fantástico, y examina aproximadamente siete décadas de literatura peruana de rasgos especulativos.
Si bien el foco de esta investigación no es el periodo inicial de la ciencia ficción en el Perú, que se remonta a la publicación de la novela fundacional Lima de aquí a 100 años (1843), Honores organiza un interesante corpus posterior a partir de seis obras paradigmáticas del siglo XX: El hijo del doctor Wolffan, un hombre artificial (1917) de Manuel A. Bedoya; XYZ (1934) de Clemente Palma; Aquí está el anticristo (1957) de Alberto Hidalgo; El cuerpo de Giulia-no (1971) de Jorge Eduardo Eilson; Teletipo 1985 (1978) de Juan Gargurevich y Mañana, las ratas (1984) de José B. Adolph.

La selección de estos textos habla tanto de manifestaciones estéticas asentadas en las singularidades que produce la ciencia (donde la ciencia puede simbolizar una amenaza, posibilidad o trauma) como de la evolución de la tradición narrativa nacional a partir de imaginarios vinculados a la catástrofe, el cuerpo modificado o la destrucción masiva de sistemas de gobierno. Revivir el estudio de estas novelas, ciertamente, nos enfrenta al canon hegemónico; no con la intención de invalidarlo, sino de ampliarlo y ennoblecerlo. ¿De qué sirve un canon nacional incompleto e injusto? ¿Qué ganamos entorpeciendo la inclusión de la ciencia ficción peruana, una de las más longevas en nuestro idioma?
Aunque parezca mentira, las ramificaciones del macrogénero de lo insólito suelen dar variedad y riqueza representacional a un canon literario, y el texto de Honores parece entenderlo al adentrarse en el estudio de productos culturales que se mencionan con poca frecuencia. La tesis de su libro se enfoca en la inocencia perdida tras la Primera Guerra Mundial y el surgimiento del discurso distópico en la literatura para representar el avance de los totalitarismos y los efectos perjudiciales de la era de la reproductibilidad técnica. Nación fantasma explora de este modo una gran crisis de sentido tras la mecanización y la secularización de las sociedades, haciendo hincapié en los efectos de “un estado de caos permanente” y en la desestabilización de sistemas de organización y dogmas fundamentales (religión, orden legal, poder político).
El autor sugiere así que cada una de estas novelas dialoga con una variante de la distopía: la biotraumática, la científico-militar, la herética, la posapocalíptica o la cyberpunk. En ese sentido, su trabajo crítico no solo traza un mapa de distintas localizaciones discursivas de la ciencia ficción peruana a lo largo del siglo XX, sino que también desafía la manera en que se relata la historia de los universos representacionales del país, contribuyendo a la integración (que no es otra cosa que la posibilidad de establecer nuevos vínculos y nuevas lecturas) de las narrativas de lo insólito nacionales en sus variantes especulativas y futuristas.
Salvador Luis Raggio Miranda (Lima, 1978). Se licenció en dirección de cine y literatura y es doctor en Lenguas Romances (University of Miami). Ha participado en antologías nacionales e internacionales y publicado colecciones de cuentos y novelas cortas que se aproximan a la literatura fantástica, el terror y la ciencia ficción de manera experimental. Además de ser un reconocido antólogo de narrativa breve, se desempeña como catedrático en los Estados Unidos y dirige la revista de ficción insólita Cósmica Calavera. Sitio web: www.salvadorluis.net